[Dios Madre] La familia celestial y la familia terrenal(2)

Antes, hemos confirmado acerca de los miembros de la familia celestial quienes son el Padre celestial, la Madre celestial y los hijos espirituales. La Iglesia da Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM) es la familia celestial donde está Dios Padre Ahnsahnghong , Dios Madre (la Madre celestial), y nosotros (los hermanos y las hermanas celestiales).

 

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Entonces, ¿cómo podremos llegar a ser miembros de la familia celestial?

La familia está relacionada por la misma sangre. Los hijos heredan la sangre de sus padres.

La familia terrenal es figura y sombra de la familia celestial.

Entonces, ¿cómo será la familia celestial?

Los hijos celestiales también heredan la sangre de los Padres celestiales.

¿Cómo podremos heredar la sangre de los Padres celestiales?

Lc. 22:20  tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

¿Cuál es la sangre de Jesús? El vino de la pascua.

Heredamos la sangre de los Padres celestiales a través de la pascua.

Y cuando guardamos la pascua, podemos llamar a Dios “Padre”, “Madre”.

La pascua testifica que somos hijos de los Padres celestiales.

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Entonces, ¿qué significa que llegamos a ser hijos de Dios?

Significa que heredaremos el eterno reino de los cielos como herederos de Dios.

Es un gran honor si uno hereda un país siendo hereder del rey.

Somos herederos de Dios, Rey de todo el universo.

Heredaremos el reino de los cielos en el futuro. !Qué gran gloria es esta!

Entonces, ¿qué tenemos que hacer como herederos del reino de los cielos?

Ro. 8:16-18 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

 

Siendo herederos de Dios, debemos pasar por sufrimientos para el evangelio. ¿Por qué tenemos que pasar por sufrimientos para el evangelio?  Para recibir la gran gloria de Dios en el futuro.

La gloria celestial no se puede comparar con el sufrimiento de la tierra. Pensando en la gloria celestial, venzamos los sufrimientos presentes. Somos hijos celestiales que tenemos la sangre de Dios.

Tenemos que vivir de una manera diferente de los incrédulos. Aunque sea difícil, venzamos con valentía y orgullo. Avancemos en el camino del evangelio con confianza. En la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial hay la vida eterna que Dios Padre Ahnsahnghong y Dios Madre (la Madre celestial) dan a sus hijos (nosotros).

[Dios Madre] La lección de la Madre

1. Así como Dios siempre nos da su amor, dar amor a los demás tiene más bendiciones que recibir amor de los demás.
2. Si glorificamos a Dios, esa gloria volverá a nosotros mismos.
3. El corazón de amor hace desaparecer el odio, y el amor de Dios seperfecciona en nosotros.
4. Cuando Abraham concedió lo mejor a su sobrino Lot, recibió más y mejores bendiciones de las que había concedido. Así también si concedemos lo mejor a los hermanos, recibiremos más y mejores bendiciones.
5. Querer ser servido es ser arrogante.
6. No nos quejemos si otros hermanos no trabajan, solamente hagamos fielmente nuestro trabajo. Si trabajamos con el corazón de propietario, no estaremos cansados y podremos trabajar alegremente.
7. Si estamos llenos de quejas, aparecerá la soberbia. Si siempre servimos a Dios con gratitud, desaparecerán las quejas y la soberbia, y tendremos un corazón humilde.
8. Si elogiamos a los hermanos y hermanas, los elogios volverán a nosotros mismos.
9. Como el mar recibe toda la suciedad y la purifica, así también el gran corazón que, como el mar, abraza los errores de los hermanos y hermanas, es el corazón más hermoso.
10. Los que quieren seguir al Cordero, deben ser corderos más pequeños.
11. sacrificio es un paso que se requiere para ser un gran obrero.
12. Debemos soportar los sufrimientos presentes, porque el reino de los cielos es nuestro.
13. Dios no vino a ser servido, sino a servir. Si servimos mutuamente, sin desear ser servidos, Dios estará muy complacido